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HATTIE WRIGHT MOSIER

Hattie
Ella Dijo La Cosa Correcta

    Llevamos a mi hermanita Edith a una reunión cerca de aquí, conducida por un hombre llamado “el Hermano Roy”, pero ella no parecía mejorar para nada. Ella sufría mucho dolor, y lloraba mucho. Luego un cierto día yo y mi hermano Shelby estábamos vendiendo verduras, y una mujer de apellido Shutters nos dijo que fuéramos al Tabernáculo Branham y que lleváramos a Edith. Nos dijo que estaban celebrando reuniones especiales, y que cierta noche sería la última reunión. Así que fuimos esa última noche.

Llevamos a Edith, y qué cosa, ese lugar estaba lleno de gente, cantando y batiendo las manos. ¡Y la música! Había un hombre delgado y bajito que tocaba el tambor, y le pegaba con un ritmo exacto. Y luego el Hermano Hornback y las hermanas cantaban tan hermosamente. Me acuerdo que había un piso de tierra, y una gran estatua de leña por un costado. No puedo decir que fue algo para ver, o para oír, porque allí se podía hacer las dos cosas., ¿ven? Cuando el Hermano Branham oró por Edith, ella tomó algunos pasos esa noche, los únicos que jamás tomó. El nos dijo: “Quiero que vuelvan, cuanto menos tres veces más.” Pues, nuestras tres veces más se han extendido a 41 años. Desde luego, no fue todo el tiempo, porque tuvimos que estar ausentes algunas veces. Hubieron unas dos o tres ocasiones cuando Shelby estaba enfermo y no nos pudo llevar,  y no pudimos llegar a la iglesia, pero siempre hacíamos el esfuerzo por estar ahí. Cuando el Hermano Bill se iba al campo evangelístico, no había casi nadie que asistía, sólo venían cuando estaba el Hermano Bill. Mamá le dijo que nosotros siempre haríamos el esfuerzo por estar presentes, como quien dice, para ayudar a sostener la causa.

Eso fue en el otoño de 1935. Shelby piensa que fue como en octubre, la última noche de reunión. ¡Pero como había gente ahí!

Edith era una criatura muy pequeña, apenas pesó 4 libras cuando nació. Mamá y papá la llevaron a la iglesia aquí en Blue River, y ustedes saben como es una carreta, cuando los caballos van de bajada. Iba saltando y dando golpes, y Edith estaba acostada atrás sobre una almohada. Mamá siempre pensó que su cuello ha de haberse resbalado un poco de la almohada, porque fue después de eso que ella comenzó a temblar. Ella se estiraba y gemía, y luego le pegó la ictericia.

En una ocasión cuando ella tenía seis meses, y mamá se había ido al granero para ordeñar, me dejaron en la casa cargando a Edith. Cuando mamá volvió, le dije: “Mamá, tienes que venir y tomarla.” Se había doblado de tal manera que yo ya no la podía cargar.  Ella estaba con mucho dolor. Ese fue el día del Año Nuevo de 1922. Yo tenía catorce años.

Cuando Edith tuvo mayor edad, ella golpeaba las cosas. Todo lo que se le acercaba, ella lo golpeaba. Es que no tenía dominio propio. ¿Ven?, ella ni siquiera se podía alimentar sola, y alguien tenía que levantarla y cargarla. Yo la cargué hasta cuando ya no pude.

Ella nunca sanó de su aflicción, como para caminar y cuidarse sola. Pero después de que el Hermano Branham hubo orado por ella, entonces fue muy cambiada, y nunca más tuvo ese dolor terrible. ¡Y cómo le encantaba a esa muchacha ir a la iglesia! Edith podía sentirse mal durante la semana, pero decía: “Estaré bien para ir a la iglesia el día domingo”, y ciertamente, así fue. Le daba un satisfacción el poder ir a la iglesia, y en veces íbamos toda la semana, cuando había avivamiento.

Con su pierna buena ella aprendió a hacer muchas cosas. Ella se movía en su silla de ruedas por la cocina y le barria el piso a mamá. La otra pierna siempre la tenía encogida hacia el cuerpo, no la podía bajar para usarla para nada.

Le dábamos un botón y una tira de hilo en la boca, y sólo usando la lengua, ella podía meter el hilo al botón, y luego ataba las dos puntas del hilo en un nudo. ¡Pues, muchas veces es difícil para uno hacerlo con los dedos! Una vez, ella le mostró al Hermano Bill cómo era que hacía eso, y él tomó ese hilo con el botón y lo colgó sobre el espejo retrovisor de su auto por mucho tiempo.

Ahora, Edith de ninguna manera podía levantar el periódico para leerlo, pero podía leer su Biblia. El Hermano Bill siempre decía que ella le podía hacer las preguntas más difíciles que cualquier otra persona. Ella le hizo una pregunta una vez, algo acerca de por qué era que Jesús nunca bautizó a ninguna persona. El Hermano Bill dijo: “Pues, tendré que estudiar algo sobre eso.” Después él volvió y le dio la respuesta. Le encantaba a ella si pensaba que lo tenía contra la pared.

El Hermano Bill siempre le enviaba tarjetas postales a Edith cuando viajaba. Ella tenía muchas de aquellas que se doblan, con muchas fotos de allá lejos de ultramar. A todos los que llegaban a la casa ella les mostraba sus postales.


Edith Wright


El Hermano Bill (izquierda), con el
hermano de Hattie, Shelby Wright,
y el pequeño Billy Paul en 1942.

 


Los padres de la Hermana Hattie, George y Murie Wright

    Yo me case en 1940 con Walter Mosier. El Hermano Branham entonces estaba predicando en Milltown, pero nos casó aquí mismo en la casa de mamá y papá. Pero él nunca me llamó otra cosa sino Hattie Wright, él nunca me llamó de Mosier. Después de que nos hubo casado, nos brindaron una fiesta allá cerca de Totten’s Ford ( un lugar donde cruzaba el río), era como un día de campo. Pero el Hermano Bill no pudo quedarse porque tuvo que ir a orar por alguien.

Una vez cuando el Hermano Bill estaba de patrulla en la línea eléctrica, él se detuvo aquí en Depauw y llamó a papá. Estaba todo empapado de agua, de tanta lluvia. Pidió ropa prestada de papá y se fue a Milltown para predicar esa noche.

Al Hermano Bill le gustaba salir al bosque para orar antes de la cena, y nos decía: “Cuando esté lista, suenen la campana y yo vendré.”

Una cierta tarde, sonamos la campana pero el Hermano Bill no venía y no venía. Yo estaba ordeñando cuando papá vino por mí, luego Shelby y otro hombre que estaba de visita, papá y yo salimos para buscarlo. Papá estaba cruzando la cerca que pasa por encima del cerro Bentley-Stevens, cuando se encontró con el Hermano Bill, y él estaba pálido como una sábana. Dijo: “Tenemos que pasar por la casa de la familia Carter. Ella va a ser sanada.

Papá dijo: “¿Me permite acompañarlo?” Así era papá Uds. Saben.

Se llevaron al hombre que había venido para cenar y se dirigieron a la casa de la familia Carter. Comentaron algo de otra persona acompañándoles, pero resulta que sólo eran ellos tres. Descubrimos más tarde que la Hermana Carter había visto en una visión que tres hombres llegarían a su puerta.

La Hermana Georgie se levantó de la cama, después de haber estado allí todos esos años, y tocó el piano. Después hasta cocinó un pastel. Se fue poniendo más y más fuerte, y hoy ni siquiera se imaginaría uno que hubiera estado enferma.

Esto fue inmediatamente antes o después de cuando yo y Walt nos casamos, no me acuerdo cual.

    Unas cuantas veces cuidamos al pequeño Billy Paul. Mamá le hizo una camiseta de los sacos de azúcar, Uds. Saben. El tenía un par de pantalones azules muy lindos que usaba para cuando iba a la iglesia.

    Una vez ellos estaban acá y el Hermano Bill iba para cierto lugar para predicar esa noche. El quería salir al bosque para orar por un rato, y Billy Paul quería ir con él, pero el Hermano Bill quería que se quedara en la casa. Billy Paul le dijo a mamá: “Voy a salir y me voy a ensuciar todo.” (Uds. Saben, él no podía hablar muy claro.)

    Se salió al lodo (donde goteaba el techo), y con manos llenas de lodo se embarro la carita. Le costó a mamá para limpiarlo, y el Hermano Bill habló con él por un buen rato cuando regreso.

    A veces Billy Paul me ayudaba a ordeñar. El colocaba la cubeta y le decía a la vaca: “Produce vaca produce.” Nos entreteníamos.

    Mi hijo mayor, Orville Lee, venia en el transporte escolar cuando descubrieron el tractor volcado, su papá estaba muerto debajo del tractor. Coy, el menor, también venia en el transporte pero él no vio a su papá. Al poco tiempo Orville Lee se enfermo, y estaba muy débil. A veces ladraba como perro, y si me agarraba, yo no me podía soltar. Por fin lo internaron en el hospital Corydon, pero no lo pudieron ayudar. Entonces él tenía once años.

    Un día el Hermano Bill vino aquí a la casa y habló con nosotros y oró. Dijo: “Quítele esa camisa y échela al fuego, pero no permita que él sea testigo.”

    Pero Orville si vio lo que estaba pasando porque él estaba en esa edad cuando se dan cuenta de todo. Estuvo en el hospital por un mes después de eso, hasta que por fin volvió en sí. Lo que haya sido la causa no lo sabemos directamente, pero siempre pensaron que fue un trauma al presenciar la muerte de su padre.

    Mamá hacia unos bizcochos muy grandes, y la gente comenzó a llamarlos ‘bizcochos estilo vaquero.’ El Hermano Bill decía que con siete se formaba una docena, así eran de grandes.

    El Hermano Doc venia a veces de cacería con el Hermano Bill, y entre ellos se provocaban mucho, estando sentados a la mesa. El Hermano Doc comía mucho y habría un montón de huesos al lado de su plato. El Hermano Bill decía: “Parece que se murió un cerdo allí al lado de su plato.” El Hermano Bill no comía mucho porque siempre estaba ocupado hablando con nosotros.

    Me preocupa mucho que a la gente ya no le gusta visitar, aun después del culto. Pues, hasta hoy personas que se levantan y se van antes de que termine el culto. Antes eran mucho más amistosos.

    Ahora, ¿cómo es que el Hermano Bill decía aquello acerca del día 11 y la hora 11? ¿No le han oído decir eso? Ese día que vino de cacería era el 11 de noviembre, Uds. Saben, ese fue el día que pararon la guerra.

    El Hermano Bill llegó temprano esa mañana para cazar y le pregunto a Edith: “¿Quieres que te traiga una ardilla o una liebre?”

    Yo y los muchachos estábamos limpiando los establos ese día, pero a los muchachos siempre les gustaba ir a la casa de papá cuando estaba el Hermano Bill. Yo les dije a los muchachos que por cuanto mamá estaba cocinando, que yo le ayudaría con la cocina y con los platos, debido a que Edith le quitaba tanto tiempo. Así que cuando era el tiempo de la comida, Coy nos llevó en el tractor a la casa de papá. Cuando casi habíamos llegado, vimos al Hermano Bill y al Hermano Wood que venían por la vereda. Estaba comenzando a llover y los muchachos fueron a encontrarlos con el tractor.

    Mientras el Hermano Bill limpiaba la liebre que había traído, nosotros hablamos. El contó de cómo a veces le costaba para hacer que Billy Paul se levantara de la cama, y yo le conté de cómo era que me costaba tanto levantar a los muchachos en la madrugada para que me ayudaran a ordeñar antes de salir para la escuela.

    Todos se sentaron a la mesa para comer. Ahí estaba el Hermano Wood y su hijo, David, y mamá y papá, y Shelby y los dos muchachos, y el Hermano Bill. Todos estaban sentados a la mesa comiendo, menos yo, yo estaba sentada en una silla de caña a un lado de la cocina.

    Al Hermano Bill le gustaba la torta de cereza y mamá le había hecho una. El estuvo sentado allí desde la una y media hasta las cinco. Yo no sé como pudo tomar suficiente alimento, tanto que estuvo hablando. El estaba supuesto a ir a encontrarse con unos hombres de negocio, y resulta que no había ido. En vez de eso él nos comenzó a relatar como fue que el Señor le había mostrado lo de las ardillas, y como habrían de aparecer. El relató de un hombre que estaba juntando maíz allí en su siembra, y que estaba en un árbol sicómoro, sin hojas en ese tiempo del año.

    Luego dijo que hasta donde él sabía, era como fue con Abraham cuando el Señor le proyectó el cordero.

    Y yo dije: “Eso no es más que la Verdad”, porque yo sabia que lo era.

    Luego él se dirigió hacia mi y dijo que era ASI DICE EL SEÑOR, que yo podía pedir lo que deseaba. Yo no comprendía de qué se trataba, pero él me dijo que podía pedir dinero, o para papá y mamá, o para Edith. Pero yo sabía lo que deseaba, por lo tanto dije que deseaba la salvación de mis hijos.

    Después, Shelby quería llevarnos a casa en el carro, por razón de la lluvia, pero le dije que estaríamos bien. Yo sentía como que estaba caminando por encima del suelo, asi me sentí por toda esa semana. Me sentía tan bien.

    Mamá dijo: “eso es mejor que ir a la iglesia.”

    Mis hijos fueron bautizados, y yo tengo una fotografía donde se están bautizando. Coy tenía una gripe tan terrible, y esa agua era tan fría, yo pensaba que quizás eso lo enfermaría, pero no le hizo ningún daño.

    Ese fue el día del Armisticio cuando él vino de cacería aquel día. La hora undécima del día undécimo y así... Uds. Saben como el Hermano Bill podía hablar tales cosas.

Orville y Coy junto con su madre, Hattie, frente al altar en
el Tabernáculo Branham.

La Hermana Hattie Wright Mosier partió con el Señor el
día 04 de julio de 1980 a la edad de 72 años. Orville y Coy
Mosier viven actualmente en Millitown, Indiana.

    Pues, casi es todo el relato. Yo no soy una persona para decir las cosas muy suave, asi que todo esto pueda sonar un poco enredado, pero es la verdad.

    Yo debiera haber barrido y limpiado un poco hoy, pero en lugar de eso salí a buscarme un plato de zarzamoras para el almuerzo. Siempre hay gente que viene para verme y para hablar. En verdad me gustan las visitas, pero cuando uno tiene vacas que ordeñar a veces la visita se tiene que abreviar, Uds. Saben. Desde luego, pueden seguirme al granero mientras ordeño. Hasta pueden ayudarme, si gustan.

 

Extracto de una grabación hecha por George y Rebekah Smith en 1979.

© Believers Intenational 2002.